Te escribo porque esta sensación de vació me esta matando. Tú me estas matando. Hablo de soñar que estás al otro lado de la cama, estirar el brazo y no encontrar más que el final de la sábana. De buscar la rugosidad de tu mano y no encontrarla. Buscar esos ojos verdes en los miles de transeuntes y no verlos. Pasar por nuestro parque un miércoles y ver que nadie está esperándome. Eres lo que nunca quise por el miedo al dolor que pudiese causar, y ahora entiendo que el daño me lo hago yo si no te dejo entrar en estas cuatro paredes. Ahora entiendo que las noches no son noches sin la mezcla de nuestras sonrisas, o sin la fusión de nuestras manos.
¿No lo entiendes? No soy si no quieres ser conmigo. Ese último día de primavera aún está en mi, ese día en que yo salí corriendo por miedo a ese estúpido dolor que ahora mismo yo me estoy causando. Deberías volver solo para ver todo lo que te he escrito y quiero escribirte. Susurrarte los miles de lugares a los que podríamos escaparnos sin planificar. Deberías volver solo para verme sonreír antes de cerrar los ojos, y verme sonreír al amanecer porque te tengo a mi lado. Simplemente, para discutir por quien entra primero en la ducha o a quien le toca preparar el desayuno.
Te escribo porque cada trocito de tú "Adiós" se clava cada día más en mi, sin entender cuando ese adiós se convertirá en un "Hola, te echaba de menos". Porque sé que al final acabaré volviendo loca, mientras tú te vuelves cuerdo. Simplemente deberías volver porque me gustaría seguir aprendiendo de tus curiosos domingos, porque quiero sentir que aún me sigue esperando alguien un miércoles en nuestro banco. Porque quiero inventar historias a tu lado, historias que no van a ningún sitio, pero te harán reír. Quiero sentir que somos dos gatos callejeros en una noche de verano jugando a encontrarse en una cama. Te echo de menos, a ti.
Deberías volver.
domingo, 2 de junio de 2013
Te espero, en el recuerdo de siempre.
Es una sensación rara. Diferente. Es sentir que hay un vacío, no sé ni siquiera como llamarlo. Ni siquiera sé porque aparece ahora y no antes, cuando verdaderamente paso todo. Es pasar por nuestro parque y ver nuestro banco, donde quedábamos todos los miércoles. Y ahora, ahora está desierto. Es ver como ya no aparecen esos mensajes sin venir a cuento, con un "¿quedamos? Aunque solo sea un par de minutos, necesito verte" o ver que ya nadie discute conmigo por ver quien manda más besos al otro. Es ver como puedes estar a 2 metros de mi y no inmutarte, no ser capaz de saludarme, ni siquiera de un par de miradas. ¿Qué nos pasó? ¿Qué te paso? Yo no quiero estar aquí, escribiéndote esto. Quiero volver a ese parque, sentir que alguien me esperaba cuando llegaba 5 minutos tarde y simplemente me decía "a la próximo llegaré yo tarde", pero nunca llegabas tarde. Quiero volver a cogerte de la mano. Quiero que me vean sonriéndote y tengan envidia todos de ti, de mi, de un nosotros. Espero, deseo o anhelo, llámalo como quieras, que algún día leas esto y veas que aún sigues aquí. Como antes.
PD: 21907412846734632423647203427834627346294203464874239074 besos.
PD: 21907412846734632423647203427834627346294203464874239074 besos.
miércoles, 22 de mayo de 2013
8+6+2.
No fuiste el primero en coger la puerta y largarse, pero sé que tampoco serás el último y mucho menos fuiste el primero. Lo que no comprendo es porque sigues tan presente en mi, porque cuando hablo con cualquier persona con el que me gustaría estar hablando es contigo o porque cuando estoy despistada lo único que me viene a la cabeza es lo que podría haber sido nuestra historia, por no llamarla cuento.
Tú sigue allí, sonriendo, siendo feliz tal y como eres. Yo seguiré aquí, soñando, deseando o imaginando, llámalo como quieras, lo que podría haber sido y no fue. Seguiré aquí, intentando entender porque dicen cosas como "pobrecilla se ve que le ha marcado y para él no fue nada." Irónico, y pensar que fuiste tu el que empezó con todo y aunque es cierto que yo puse el punto, quería que todo siguiera igual, todo. Ese punto no vino a significar "olvídame", sino un "no quiero perderte, por favor." Supongo que nunca supe explicarme bien y a ti te costaba entenderme mucho más que a cualquier otra persona. Pero sabes, ante todo sé tu feliz por tu parte, olvida que un día compartimos una fecha, un número de la suerte, un lugar o que tuvimos un perfume en común. Sigue borrándome de tu mente tal cual haces. Yo mientras, seguiré aquí, hablándole al papel, deseando que algún día te des cuenta de todo lo que significaste para mi y no supe demostrar.
Tú sigue allí, sonriendo, siendo feliz tal y como eres. Yo seguiré aquí, soñando, deseando o imaginando, llámalo como quieras, lo que podría haber sido y no fue. Seguiré aquí, intentando entender porque dicen cosas como "pobrecilla se ve que le ha marcado y para él no fue nada." Irónico, y pensar que fuiste tu el que empezó con todo y aunque es cierto que yo puse el punto, quería que todo siguiera igual, todo. Ese punto no vino a significar "olvídame", sino un "no quiero perderte, por favor." Supongo que nunca supe explicarme bien y a ti te costaba entenderme mucho más que a cualquier otra persona. Pero sabes, ante todo sé tu feliz por tu parte, olvida que un día compartimos una fecha, un número de la suerte, un lugar o que tuvimos un perfume en común. Sigue borrándome de tu mente tal cual haces. Yo mientras, seguiré aquí, hablándole al papel, deseando que algún día te des cuenta de todo lo que significaste para mi y no supe demostrar.
sábado, 18 de mayo de 2013
Do you remember ?
No te quise porque hicieras las cosas fáciles, ese no fue nuestro caso. Te quise porque hiciste las cosas reales. No apareciste y prometiste un cuento de hadas, tu mismo hiciste que fuera una historia de verdad, de esas a las que se envidia cuando se ven en las películas. No te quise por un número, una fecha, un lugar, te quise por ser como eras, por hacer que yo fuera como fui contigo. De como pasamos de ser unos desconocidos a naufragar en cada rincón escondido del otro. Esto no acabo con un fueron felices y comieron perdices... empezamos siendo unos desconocidos y acabamos siendo unos desconocidos, unos desconocidos con un par de lugares, fechas, palabras y al fin y al cabo recuerdos en común.
jueves, 2 de mayo de 2013
Ayer contigo. Hoy conmigo.
Es curioso ver como solo cuando estás mal eres capaz de escribir. Es curioso que en ese mismo instante me den ganas de levantar las manos y mandar a la mierda todo este caparazón que un día cree. Y volver, volver a ti y a esas tardes de risas. Pero ni tú, ni yo nos lo merecemos. Jugaste conmigo y yo fui demasiado para ti, no debí de tratarte como te trate y mucho menos arrepentirme ahora por hacerlo. Es tan curioso ver que cuando nos peleábamos por ver quien quería más al otro siempre acababas ganando tú, y al final resulto que quien fue más tonto y mas quiso fui yo. Hablaste tanto y demostraste tan poco. Ahora no te deseo el mal sabes... me eres tan indiferente. Espero que te vaya bien con ella y espero que sea ella todo lo que esperabas en una mujer, y no, no te preocupes por mi, ni siquiera hace falta que me busques. Recuerda que se cuidarme y tú mejor que nadie sabe que pude afrontar todos los golpes que me dio la vida, y esta tontería no será una excepción.
Adiós.
Adiós.
No me preguntes porqué las tormentas de verano atormentan mi ya atormentado corazón y, por favor, no me preguntes porqué el olor del ardiente asfalto mezclado con la fría lluvia transportan mi mente a tu lado, yo tampoco lo entiendo. Últimamente me ha dado por buscar la suerte que antes me esperaba en la vuelta de cada esquina, pero parece ser que ahora se niega a aparecer a la vuelta de tu corazón. No soy quién para decirte lo que pasa entre mis dos pulmones, no soy quién para atraverse a aspirar a ocupar tu mente y, claro, tú no eres quién para dedicarme un par de segundos antes de dormirte. Imaginaré, soñaré o desearé, llámalo cómo quieras, un lugar en el que podríamos ser quién para sentir, para sentir ese algo que aún no sé qué es, sentir, sin adornos ni apellidos, simplemente sentir algo y que seas tú el protagonista de mis sentimientos.
sábado, 27 de abril de 2013
Everything I do, I do it for you...
Aún sigo recordando día a día, como me regalaste tu pulsera. Esa pulsera que nunca dabas a nadie porque para ti significaba tanto... y a mi me la diste con una sonrisa en la cara. Aún recuerdo como yo iba corriendo a todo el mundo y les decía "Mirar mi pulsera, a que es chula" y ellos me miraban como si estuviera loca. Pero me daba igual, significaba tanto para mi. Significabas tanto para mi. Pero no solo perdura en mi el recuerdo de la pulsera, noche tras noche mi mente hace un repaso por todos nuestros recuerdos vividos. Como la primera vez que nos vimos no podíamos creer que nos teníamos verdaderamente en frente, y como me dijiste "Nos intercambiamos el chicle" Jaja... me mataste en ese momento. Tu sonrisa acompañada con la Luna llena eran el mejor espectáculo que podía ver. Me acuerdo como me pediste salir, y tardaste dos semanas por miedo a que yo te rechazara. Recuerdo como un día habíamos quedado por la noche y me llamaste para decir que te ibas a casa de tu amigo y no podías quedar, yo me enfadé un poco, pero no lo quise enseñar, en ese momento tu te reíste y me dijiste "tonti, estoy en tu puerta, sal. Como puedes pensar que me iría a algún sitio sin verte, tú eres más importante que cualquier cosa". Cada palabra tuya, cada gesto, cada sentimiento me enamoraba más. No entiendo que nos pasó, no entiendo como pudimos pasar de hablar hasta las 7 de la mañana a ahora, que no somos capaces ni de saludarnos. No entiendo porque te sigo recordando si ya hace meses que tu empezaste otra vida, sin mi, sin estos recuerdos que yo sigo guardando como mi mayor y más escondido tesoro. Me encantaría volver a escribirte cartas como antes, y escribirte en ellas todo esto, todo lo que está pasando por mi cabeza ahora, todos los te echo de menos que no pude decir, todos los te quieros que te pertenecen. Pero no soy capaz, no sé por qué, o tal vez sí. Supongo que tu ya has hecho tu vida, y yo soy ese pasado lejano, ahora solo quiero que seas feliz y si es con otra yo me alegro por ti, y sinceramente te deseo y siempre desearé para ti lo mejor. Pero ojalá algún día seamos capaces de hablarnos como antes, de contarnos todo como antes, aunque solo sea como amigos. No podría finalizar esto de otra manera que recordándote que te quiero.
martes, 23 de abril de 2013
Te quiero en 65 palabras...
- Por qué te quiero en 65 palabras; Te quiero porque creo que entiendes como soy. Te quiero porque a ti te puedo contar lo que a nadie le puedo contar, porque puedo sentir que mi vida a tu lado cobrará sentido y dejará de ser vacía. Te quiero porque me preguntaste cuantos años tenía cuando murió mi padre, y eso nadie me lo había preguntado jamás. Te quiero tanto que me gustaría...
- ¿Qué te gustaría?
- No sé, no lo he podido escribir, se me agotaron las palabras. 65 palabras son muy pocas, ¿no?
- ¿Qué te gustaría?
- No sé, no lo he podido escribir, se me agotaron las palabras. 65 palabras son muy pocas, ¿no?
martes, 16 de abril de 2013
Señorita, yo quiero ser su primero, su segundo y su último.
Cuando la lluvia caiga sobre tu cara y no haya nadie a tu alrededor para secarte tales gotas, piensa que o estaré cerca, para hacerte sentir mi amor. Pero tampoco lo quiero llamar así, ¿cuánta idealización del amor ha habido? ¿Qué clase de sentimiento utiliza el siglo XXI para utilizar tan gran nombre? No quiero vivir un amor en esta época, quiero retroceder, a los 70 tal vez, y recorrer las calles vestidos lo más retro posible, mientras nos fumamos uno o un par de porros. O incluso volver a la época de las cortes, la época de Romeo y Julieta, de Calisto y Melibea de Curial y Güelfa... que me recitaras poesía mientras yo moría por ti desde mi balcón. Quedar a escondidas, sin que nuestros padres se enterasen. Que me robaras uno o dos besos, pero solo si antes me hubieras pedido permiso. Que me escribieras cartas de amor, y no que me enviaras Whatsapps o cualquier tipo de sms. No, oler tu carta y sentir que eres tu el que esta en mis manos. Y guardarlas como si fueran mi mayor tesoro. Hacer tú y yo una historia de amor medieval, pero con una excepción, con un final feliz.
Unos tan bomba, otros tan fuego.
Me educaron con la idea de que podría con todo. Con cualquier piedra, con cualquier miedo, con todo lo que te podrías imaginar. Yo, ajena a todo mi alrededor, fui ilusa y me lo creí. Pude responder a mis primeras piedras con una sonrisa en la cara y el corazón en la mano. Hasta que una noche de luna llena ese mismo corazón se lo di a otro ser. Es tan irónico, nadie en su sano juicio pondría su felicidad, su salud, su vida al fin y al cabo en las manos de un tercero, y somos tan ignorantes que solo así conseguimos la pura, estúpida y grata felicidad. No es que eche de menos eso que tuve, siento que en ese mismo abandono perdí algo de mi. Una pierna, un brazo.. la cabeza. Ahora soy humo, sí, sí, ese humo que escapa de cada cigarrillo y acaba convirtiéndose en dióxido de carbono, jodiendo la existencia de toda persona. Pero yo no quiero joderle la vida a nadie.
A ti sí.
lunes, 8 de abril de 2013
Un café, un café frío.
Ahí yacía sentada, una vez más. No podía sacarse de la cabeza con la facilidad que se enfriaba la taza llena de café que tenía entre sus manos. Encontraba un cierto parecido en su persona. Aún estando en las manos de alguien se fue enfriando, la fueron enfriando, hasta que al final se convirtió en hielo. Sí, así se sentía. Pero no podía evitarlo. Fue cálida y apetecible cual café, pero no supieron como tratarla. La abandonaron y no le dieron su tiempo, ni siquiera preguntaron como estaba. Así lo veía, era un café frío que no había servido para una persona y mucho menos iba a servir para otra. Acabaría tirada en cualquier desagüe de la ciudad. Cual cenizas de un cigarrillo a las 5 de la mañana saliendo de una discoteca, o un tren que por mucho que buscaba no encontraba sus vías. La vida no le había tratado bien y ella por mucho que luchaba, conseguía menos aún de ella. Ya no podía más que esperar, esperar a lo que fuera mientras sujetaba su fría taza de café.
sábado, 6 de abril de 2013
A veces para siempre es solo un instante.
Qué irónico, un día das la vida por una persona y cierto tiempo después no le dirías ni un Hola.
Cada día entiendo menos a la vida, cada día entiendo menos al amor y lo que es más triste aún, cada día entiendo menos a las personas. No entiendo como pueden querer y al día siguiente desaparecer. ¿Nadie les explicó que pueden herir los sentimientos de alguien? Y con ese alguien no me refiero a mi, no me malinterpretéis, hace tiempo que me puse un caparazón aprueba de balas, de amores, de cualquier tipo de sentimiento. Querían que fuese fría y lo consiguieron. Simplemente no espero nada de nadie, ya no espero que el día de mañana me espere alguien en mi portal, ni siquiera espero ya cumplir ese cuento de hadas que tanto tenía metido en la cabeza, ese dónde una princesa encontraba a su príncipe azul y vivían felices y comían perdices... No, definitivamente esa ya no soy yo.
Cada día entiendo menos a la vida, cada día entiendo menos al amor y lo que es más triste aún, cada día entiendo menos a las personas. No entiendo como pueden querer y al día siguiente desaparecer. ¿Nadie les explicó que pueden herir los sentimientos de alguien? Y con ese alguien no me refiero a mi, no me malinterpretéis, hace tiempo que me puse un caparazón aprueba de balas, de amores, de cualquier tipo de sentimiento. Querían que fuese fría y lo consiguieron. Simplemente no espero nada de nadie, ya no espero que el día de mañana me espere alguien en mi portal, ni siquiera espero ya cumplir ese cuento de hadas que tanto tenía metido en la cabeza, ese dónde una princesa encontraba a su príncipe azul y vivían felices y comían perdices... No, definitivamente esa ya no soy yo.
Fue un juego, pero dejo de serlo... Los juegos no hacen daño.
- Siento ser yo quién te diga la verdad...
- ¿Qué pasa? Me estas asustando.
- Dice que ya no le importas. Tiene otros planes y tú ya no estás en ellos. Ya te ha metido en el cajón del pasado.
- ¿Y?
- ¿Cómo que y?
- Me da igual. Todo me da igual ya. Todos os pensáis que yo sigo aquí esperando a que él vuelva a mi, o que toda mi vida estaré esperando. Y os equivocáis, ninguno de vosotros se ha dado cuenta que para mi él ya no es nada, y me alegro que para él al menos sea pasado. Pero si tanto quieres hablar, dile que para mi no es ni pasado. Hace tiempo que le puse una cruz, y las palabras que diga ahora de mi no me afectarán en nada. ¿Ves está sonrisa? Ya nadie me la podrá quitar. Es mía, mía y de nadie más.
- ¿Qué pasa? Me estas asustando.
- Dice que ya no le importas. Tiene otros planes y tú ya no estás en ellos. Ya te ha metido en el cajón del pasado.
- ¿Y?
- ¿Cómo que y?
- Me da igual. Todo me da igual ya. Todos os pensáis que yo sigo aquí esperando a que él vuelva a mi, o que toda mi vida estaré esperando. Y os equivocáis, ninguno de vosotros se ha dado cuenta que para mi él ya no es nada, y me alegro que para él al menos sea pasado. Pero si tanto quieres hablar, dile que para mi no es ni pasado. Hace tiempo que le puse una cruz, y las palabras que diga ahora de mi no me afectarán en nada. ¿Ves está sonrisa? Ya nadie me la podrá quitar. Es mía, mía y de nadie más.
miércoles, 3 de abril de 2013
¿Yo? ¿Querer? JAJAJAJA.. tal vez.
¿Sabes quién es Kerl? Bueno... en nuestros días le llamamos Cupido. En la antigüedad le llamaban así, porque le consideraban un mal ser, que para reírse de la gente les lanzaba flechas, y éstos, acababan en el estado del enamoramiento. Sin poder respirar, comer o dormir sin pensar en la otra persona. Yo nunca he llegado a amar a nadie, es verdad que te he tenido aprecio, que me he pasado todo el día pensando en ti y por arte de magia más tarde te soñaba. Puede que hayas sido un tramo importante en mi vida. Pero la primavera aún no está en flor, tampoco tengo la necesidad de estar con nadie ahora. Quiero quererme. Conocerme. Saber quién soy y que quiero para mi. Y ya si eso, pensaré en alguien, mientras seguiré así. Triste no, en época de relax. Solo te deseo que nunca sientas por nadie el sentimiento que yo he sentido por ti, porque te aseguro que no te lo mereces. Pero sabes, encontraré a alguien, alguien que me valoré como merezco, que delante de sus amigos diga "Ella es esa chica, chicos", que me coja la mano por la calle y un largo etcétera. Y solo remarcar que es verdad que te quise, te quise porque llenabas un vacío interior.
martes, 2 de abril de 2013
Todo tu alrededor son sueños;
Me llamó. Quería que pasara mi última noche en esa ciudad, con él, entre sus cálidos brazos. No pude decir que no. Estuvimos hablando, paseamos, reímos y entre miradas tímidas, besos que enamoran. Fuimos a su casa, y esos besos tímidos poco a poco fueron convirtiéndose en caricias. Yo no sabía muy bien que hacer, no muchas veces había tenido esa experiencia, así que dejé que él actuara. Me dejó estas encima, pero en mi intento de buscar el botón de su pantalón, encontré otra cosa, pero bueno, esa es otra historia. "Estás segura pequeña"me dijo. No sabía que decir, era una de esas situaciones en las que actuabas sin pensar. Le besé. Fue mi manera de decirle que si, que no parara, quería ser suya, esa noche, siempre. Me freno, me apartó de encima suya. "Pequeña, nunca lo has hecho antes, ¿verdad?". No pude mirarle, si decía que sí, pensaría que era una ingenua. Le miré tímidamente y agaché la vista. Me besó como nunca me habían besado, puso de punta todos los pelos de mi cuerpo. Se puso encima, y siguieron nuestras caricias. Besos en el cuello. Pequeños mordiscos por todo el cuerpo. Llegó un momento en que los dos ya habíamos explorado todas las partes del cuerpo del otro, así que retome mi búsqueda a ese misterioso botón, esta vez lo encontré a la primera. Llevaba unos boxers rojos, nunca he sido superficial, pero nunca le había tenido a él al lado vestido únicamente con esa prenda. No podía quitarme de la cabeza lo guapo y bueno que estaba. No me freno, me dejo seguir. "Estás segura pequeña" Sí conteste, nunca había tenido algo tan claro.
No me hacía daño, aunque en todo momento me preguntaba si me lo hacía. Me sentía bien. Nunca me había sentido tan bien. Era suya. Suya. Y él era mío. Era nuestra noche. Me abrazó y me dio un beso en la frente. "Eres perfecta" me susurró al oído. Le amaba. Quería que ese momento perdurara durante toda mi vida. Despertarme con 80 años y ver que él aún seguía a mi lado. Madrugamos. Mi autobús salía a las 8, recorrimos esa gran ciudad cogidos de la mano y un poco despeinados. No había nadie en las calles, solo él y yo, yo y él. Al llegar a la estación no hablamos de despedidas, le pregunté como se veía de aquí a diez años y acto seguido dijo "contigo, y nuestras dos niñas". Me encantaba su forma de ser. Era tan él. Sabía como enamorarme. Pero mi autobús salía ya. Me dio un beso, el beso más apasionado de toda mi vida y nos dijimos un "Hasta luego". Lloró. Lloré. Mierda, yo no quería llorar. Pero era inevitable. Subí sin poder mirar hacia atrás. Al llegar abrí mi bolso para enviarle un mensaje, y encontré una carta y una rosa. La carta decía "Gracias por todo pequeña, la noche ha sido perfecta. Tú eres perfecta. Déjame seguir demostrándote lo mucho que te quiero. Verte a mi lado ya me hace echarte de menos, porque sé que en pocas horas ya no estarás en esta cama, nuestra cama". En ese momento desperté en mi cuarto, sin carta, sin rosa, sin besos, sin amor. Todo fue una pura obra de mi imaginación. Lo que deseo y no tengo. A lo que quiero y no puedo conseguir. Triste e insignificante vida la mía. Triste y austera.
No me hacía daño, aunque en todo momento me preguntaba si me lo hacía. Me sentía bien. Nunca me había sentido tan bien. Era suya. Suya. Y él era mío. Era nuestra noche. Me abrazó y me dio un beso en la frente. "Eres perfecta" me susurró al oído. Le amaba. Quería que ese momento perdurara durante toda mi vida. Despertarme con 80 años y ver que él aún seguía a mi lado. Madrugamos. Mi autobús salía a las 8, recorrimos esa gran ciudad cogidos de la mano y un poco despeinados. No había nadie en las calles, solo él y yo, yo y él. Al llegar a la estación no hablamos de despedidas, le pregunté como se veía de aquí a diez años y acto seguido dijo "contigo, y nuestras dos niñas". Me encantaba su forma de ser. Era tan él. Sabía como enamorarme. Pero mi autobús salía ya. Me dio un beso, el beso más apasionado de toda mi vida y nos dijimos un "Hasta luego". Lloró. Lloré. Mierda, yo no quería llorar. Pero era inevitable. Subí sin poder mirar hacia atrás. Al llegar abrí mi bolso para enviarle un mensaje, y encontré una carta y una rosa. La carta decía "Gracias por todo pequeña, la noche ha sido perfecta. Tú eres perfecta. Déjame seguir demostrándote lo mucho que te quiero. Verte a mi lado ya me hace echarte de menos, porque sé que en pocas horas ya no estarás en esta cama, nuestra cama". En ese momento desperté en mi cuarto, sin carta, sin rosa, sin besos, sin amor. Todo fue una pura obra de mi imaginación. Lo que deseo y no tengo. A lo que quiero y no puedo conseguir. Triste e insignificante vida la mía. Triste y austera.
lunes, 1 de abril de 2013
Where are the planes we make for two?
Where are the planes we make for two?
Poner una canción una canción aleatoriamente, y que la primera frase cale en mi como una daga punzante recién sacada del fuego. Dime, ¿dónde están los planes que hicimos para dos? ¿Dónde quedó ese gran e inquebrantable nosotros? Ese que acabó derrumbado cuál 11S y las dos torres gemelas. Es irónico. Irónico que juraras tanto de lo cual ahora no quedan ni miseras cenizas, sino heridas, heridas que no cura el tiempo. Heridas que permanecen abiertas durante el tiempo, esperando a que la misma persona que las abrió venga y las cierre; con un "cariño", con un beso, con una simple mirada, con un simple buenos días princesa mía. Y nunca mejor dicho, deseé ser la princesa de tu cuento, y no me dí cuenta del cuento que me estabas contando. Pero ahora, ahora el tiempo no sana. Las personas de mi alrededor jamás podrían entenderme. Solo pretendo aliviar el dolor escribiendo, y no quiero darme cuenta de que me ahogo más en este mar de sueños rotos, de deseos que debían cumplirse y no pudimos conseguirlo o simplemente nos cansamos de intentarlo. De promesas rotas al fin y al cabo. Promesas dichas en noches de luna llena y rotas el día de la tormenta. No pretendo que sientas pena por mi, ni siquiera yo la tengo. Simplemente me has decepcionado. No te conocía, no sabía quién eras, y ahora este dolor me demuestra que me equivoqué contigo. Te di más de lo que alguien como tú merecía tener. Y aunque es cierto que ahora no te mereces ni mi Hola, que sepas que directa o indirectamente yo seguiré ahí.
http://www.youtube.com/watch?v=KRaWnd3LJfs
Sonríe, hoy estás preciosa.
Rompí mi promesa de que nadie me viera llorar, cuándo lo hice contigo. Rompí tantas promesas. Me rompieron tantas promesas. Rompimos tantas, amor. Ya no espero promesas, ni siquiera espero un Hola tuyo. Esperar duele. Me engaño, lo sé. Pero ya ni siquiera sé quién soy, me he metido yo misma en este túnel sin salida. Y es este el momento en el que debería pedir un hombro dónde llorar, o simplemente pedirle a alguien que me diga que todo saldrá bien. Pero no, tengo otra idea. Seguiré actuando en este circo al que hemos decidido llamar vida, me pondré mi rímel y un pintalabios rojo y sonreiré. Sonreiré porque es lo que realmente quiero hacer. No me sentiré sola porque no me hables, porque ahora cojas la mano a otra chica o simplemente porque para ti ya no sea más que ese recuerdo lejano. No espero nada de nadie, ni siquiera de alguien que marcó mi vida. Seguiré construyendo piezas, y deshaciéndolas, porque ni siquiera sé que es lo que quiero hacer mañana. Bueno sí, sí que lo sé, quiero decir que estoy feliz y realmente lo este.
Y tú, ¿por qué lloras?
Lo realmente duro no es pensar que ya no va ha haber nada, lo realmente duro es acostumbrarse a que ya no habrá nada. Es mirar el reloj y recordar que a esa hora él siempre te llamaba. O esperar ese mítico mensaje antes de dormir, que nunca más volverá. Es esperar esos; - Cuelga tú. - No, cuelga tú. O simplemente, es sentir que ya nadie te estará esperando en tu portal, mientras tardabas esos típicos 5 minutos en arreglarte.Es sentir que ya no estás, que ya no está ese para siempre que tan poco duró. Miles de promesas que se fueron cuando empezó a chispear. Tienen razón cuándo dicen que el amor también es sinónimo de sufrir, no es todo rosa. Y mucho menos en nuestro caso. Discutíamos más de lo que nos queríamos, pero era inevitable, pensamos que seríamos una naranja juntos. Y resulto que yo fui un limón. Que ni yo estaba hecha para ti, y mucho menos tú para mi.
Pero ante todo cariño, ante todo siempre quedará esa puerta abierta unos centímetros por si todavía te interesa volver. No digo que siempre te estaré esperando, solo digo que... bueno sí, estaré aquí.
Princesa la llamaban.
Siempre quiso ser una princesa. Desde el día en que nació y su padre la llamaba Princesa mía. Siempre esperó a que llegara su príncipe azul, subido a un corcel, y que le dijese que la quería y había estado toda la vida esperándola.
Algo así sintió al verte, eras su príncipe, su otra mitad, su para siempre. Fuisteis felices, construisteis vuestro castillo con sueños, pero os olvidasteis de construir ventanas. Cada día vuestro castillo era más oscuro. Cada día había menos luz. Pero a ella le daba igual, porque era tu princesa, siempre y cuándo ella sintiera que ese cuento era suyo le daba igual lo demás. Pero tal como la definición de los cuentos, eso tenía que acabar algún día. Y así fue, acabo. Llegó la tormenta y devastó con el castillo, el príncipe desapareció en la tempestad, y ella quedó con mil heridas en su interior. Deseando que hubiera sido y no fue.
Princesa la llamaban, ya no le llaman así. Ella ya no quiere ser el cuento con final de nadie. Ya no se engaña con que algún día encontrará a alguien. Porque ahora sabe que si quiere ser feliz, primero debe ser feliz ella misma, no como princesa, como ella misma.
domingo, 31 de marzo de 2013
Recordar mata, pero a mi me mantiene viva.
Aún recuerdo nuestras largos paseos por aquella gran capital. Como tímidamente nos cogíamos de la mano, y hablabamos de cosas sin sentido para la gente, pero llenas de sentimiento para nosotros. Porque esa era nuestra filosofía de vida al fin y al cabo, vivir, ser felices, nosotros. El mundo no importaba.
Aún recuerdo como tenía frío y me diste tu chaqueta, cómo llegue oliendo a ti a mi casa, cómo con la mina tontería sonreía cuál bebé con un nuevo caramelo, el cual siempre soñará que es interminable, y por razones externas o incluso internas acaba derritiéndose.
Aún recuerdo cómo dimos vueltas en esa cama, como corrimos por la habitación, mientras pensabamos que eso sería a si siempre, que no nos engañaríamos más. Pero nos engañamos, nos engañamos con caricias sin fronteras, con besos en sitios que nunca habían sido explorados, con el deseo a nuestra lujuria. Con la triste idea de que juntos eramos un único ser, no dos por separado. Pero cariño, somos dos seres, dos seres totalmente distintos. Uno tan norte, y otro tan sur. Uno tan montaña, y otro tan playa. Uno tan invierno, y otro tan verano. Uno tan bomba nuclear, y otro tan fuego.
Y me haré daño pensando que podríamos haber sido un todo, me mataré pensando que aún volverás, que tocarás mi puerta y me darás un ramo de rosas rojas, con una tarjeta que ponga; Yo nunca te olvidé, y no tenía intención de hacerlo ahora. Pero también es cierto, que este dolor es lo único que me hace sentir que sigo viva, que sigo existiendo. Pues yo he transformado el "Pienso, luego existo" a "Siento, luego existo".
Necesito sentir, amor, ya sean tus dedos dibujando un corazón en mi espalda o tus finas y dolorosas flechas de la indiferencia.
¿Te acuerdas de ese poema que te leí al estar en tu cama? ¿Te acuerdas cuándo te dije que nunca me gustaría sentir eso en mi piel aunque fuese mi poema favorito? ¿Te acuerdas cuándo me besaste en la frente, un beso cálido, familiar, y me dijiste que tú nunca permitirías que yo sufriera por ti?
Esos versos decían algo así cómo; "Te espero cuándo miremos al cielo, tu allá, yo aquí. Añorando esos días en los que un beso marcó la despedida"
Nunca quisimos verlo, pero quisimos bailar al borde del precipicio. Buscamos besos en las tinieblas del infierno. Quisimos juntar al día y a la noche. Ahora, mi compañero, el que habita a la izquierda y contigo se sentía bien, no se queja de dolor, se queja de ausencia. Siente que algo que le hacía sentirse completo con un simple Buenos noches corazón y ahora debe aguantar esta fina indiferencia que hemos decidido crear, la que nos afecta. Pensamos que nuestra felicidad nunca la encontraríamos juntos, y ahora me doy cuenta que mi felicidad era precisamente donde estabas tú.
A mi lado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


.jpg)