jueves, 2 de mayo de 2013

Ayer contigo. Hoy conmigo.

Es curioso ver como solo cuando estás mal eres capaz de escribir. Es curioso que en ese mismo instante me den ganas de levantar las manos y mandar a la mierda todo este caparazón que un día cree. Y volver, volver a ti y a esas tardes de risas. Pero ni tú, ni yo nos lo merecemos. Jugaste conmigo y yo fui demasiado para ti, no debí de tratarte como te trate y mucho menos arrepentirme ahora por hacerlo. Es tan curioso ver que cuando nos peleábamos por ver quien quería más al otro siempre acababas ganando tú, y al final resulto que quien fue más tonto y mas quiso fui yo. Hablaste tanto y demostraste tan poco. Ahora no te deseo el mal sabes... me eres tan indiferente. Espero que te vaya bien con ella y espero que sea ella todo lo que esperabas en una mujer, y no, no te preocupes por mi, ni siquiera hace falta que me busques. Recuerda que se cuidarme y tú mejor que nadie sabe que pude afrontar todos los golpes que me dio la vida, y esta tontería no será una excepción.


                                                           Adiós.



No hay comentarios:

Publicar un comentario