Es curioso ver como solo cuando estás mal eres capaz de escribir. Es curioso que en ese mismo instante me den ganas de levantar las manos y mandar a la mierda todo este caparazón que un día cree. Y volver, volver a ti y a esas tardes de risas. Pero ni tú, ni yo nos lo merecemos. Jugaste conmigo y yo fui demasiado para ti, no debí de tratarte como te trate y mucho menos arrepentirme ahora por hacerlo. Es tan curioso ver que cuando nos peleábamos por ver quien quería más al otro siempre acababas ganando tú, y al final resulto que quien fue más tonto y mas quiso fui yo. Hablaste tanto y demostraste tan poco. Ahora no te deseo el mal sabes... me eres tan indiferente. Espero que te vaya bien con ella y espero que sea ella todo lo que esperabas en una mujer, y no, no te preocupes por mi, ni siquiera hace falta que me busques. Recuerda que se cuidarme y tú mejor que nadie sabe que pude afrontar todos los golpes que me dio la vida, y esta tontería no será una excepción.
Adiós.
No hay comentarios:
Publicar un comentario