lunes, 1 de abril de 2013
Sonríe, hoy estás preciosa.
Rompí mi promesa de que nadie me viera llorar, cuándo lo hice contigo. Rompí tantas promesas. Me rompieron tantas promesas. Rompimos tantas, amor. Ya no espero promesas, ni siquiera espero un Hola tuyo. Esperar duele. Me engaño, lo sé. Pero ya ni siquiera sé quién soy, me he metido yo misma en este túnel sin salida. Y es este el momento en el que debería pedir un hombro dónde llorar, o simplemente pedirle a alguien que me diga que todo saldrá bien. Pero no, tengo otra idea. Seguiré actuando en este circo al que hemos decidido llamar vida, me pondré mi rímel y un pintalabios rojo y sonreiré. Sonreiré porque es lo que realmente quiero hacer. No me sentiré sola porque no me hables, porque ahora cojas la mano a otra chica o simplemente porque para ti ya no sea más que ese recuerdo lejano. No espero nada de nadie, ni siquiera de alguien que marcó mi vida. Seguiré construyendo piezas, y deshaciéndolas, porque ni siquiera sé que es lo que quiero hacer mañana. Bueno sí, sí que lo sé, quiero decir que estoy feliz y realmente lo este.
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