sábado, 27 de abril de 2013

Everything I do, I do it for you...


Aún sigo recordando día a día, como me regalaste tu pulsera. Esa pulsera que nunca dabas a nadie porque para ti significaba tanto... y a mi me la diste con una sonrisa en la cara. Aún recuerdo como yo iba corriendo a todo el mundo y les decía "Mirar mi pulsera, a que es chula" y ellos me miraban como si estuviera loca. Pero me daba igual, significaba tanto para mi. Significabas tanto para mi. Pero no solo perdura en mi el recuerdo de la pulsera, noche tras noche mi mente hace un repaso por todos nuestros recuerdos vividos. Como la primera vez que nos vimos no podíamos creer que nos teníamos verdaderamente en frente, y como me dijiste "Nos intercambiamos el chicle" Jaja... me mataste en ese momento. Tu sonrisa acompañada con la Luna llena eran el mejor espectáculo que podía ver. Me acuerdo como me pediste salir, y tardaste dos semanas por miedo a que yo te rechazara. Recuerdo como un día habíamos quedado por la noche y me llamaste para decir que te ibas a casa de tu amigo y no podías quedar, yo me enfadé un poco, pero no lo quise enseñar, en ese momento tu te reíste y me dijiste "tonti, estoy en tu puerta, sal. Como puedes pensar que me iría a algún sitio sin verte, tú eres más importante que cualquier cosa". Cada palabra tuya, cada gesto, cada sentimiento me enamoraba más. No entiendo que nos pasó, no entiendo como pudimos pasar de hablar hasta las 7 de la mañana a ahora, que no somos capaces ni de saludarnos. No entiendo porque te sigo recordando si ya hace meses que tu empezaste otra vida, sin mi, sin estos recuerdos que yo sigo guardando como mi mayor y más escondido tesoro. Me encantaría volver a escribirte cartas como antes, y escribirte en ellas todo esto, todo lo que está pasando por mi cabeza ahora, todos los te echo de menos que no pude decir, todos los te quieros que te pertenecen. Pero no soy capaz, no sé por qué, o tal vez sí. Supongo que tu ya has hecho tu vida, y yo soy ese pasado lejano, ahora solo quiero que seas feliz y si es con otra yo me alegro por ti, y sinceramente te deseo y siempre desearé para ti lo mejor. Pero ojalá algún día seamos capaces de hablarnos como antes, de contarnos todo como antes, aunque solo sea como amigos. No podría finalizar esto de otra manera que recordándote que te quiero.


martes, 23 de abril de 2013

Te quiero en 65 palabras...

- Por qué te quiero en 65 palabras; Te quiero porque creo que entiendes como soy. Te quiero porque a ti te puedo contar lo que a nadie le puedo contar, porque puedo sentir que mi vida a tu lado cobrará sentido y dejará de ser vacía. Te quiero porque me preguntaste cuantos años tenía cuando murió mi padre, y eso nadie me lo había preguntado jamás. Te quiero tanto que me gustaría...
- ¿Qué te gustaría?
- No sé, no lo he podido escribir, se me agotaron las palabras. 65 palabras son muy pocas, ¿no?

martes, 16 de abril de 2013

Señorita, yo quiero ser su primero, su segundo y su último.

Cuando la lluvia caiga sobre tu cara y no haya nadie a tu alrededor para secarte tales gotas, piensa que o estaré cerca, para hacerte sentir mi amor. Pero tampoco lo quiero llamar así, ¿cuánta idealización del amor ha habido? ¿Qué clase de sentimiento utiliza el siglo XXI para utilizar tan gran nombre? No quiero vivir un amor en esta época, quiero retroceder, a los 70 tal vez, y recorrer las calles vestidos lo más retro posible, mientras nos fumamos uno o un par de porros. O incluso volver a la época de las cortes, la época de Romeo y Julieta, de Calisto y Melibea de Curial y Güelfa... que me recitaras poesía mientras yo moría por ti desde mi balcón. Quedar a escondidas, sin que nuestros padres se enterasen. Que me robaras uno o dos besos, pero solo si antes me hubieras pedido permiso. Que me escribieras cartas de amor, y no que me enviaras Whatsapps o cualquier tipo de sms. No, oler tu carta y sentir que eres tu el que esta en mis manos. Y guardarlas como si fueran mi mayor tesoro. Hacer tú y yo una historia de amor medieval, pero con una excepción, con un final feliz.


     

Unos tan bomba, otros tan fuego.



 Me educaron con la idea de que podría con todo. Con cualquier piedra, con cualquier miedo, con todo lo que te podrías imaginar. Yo, ajena a todo mi alrededor, fui ilusa y me lo creí. Pude responder a mis primeras piedras con una sonrisa en la cara y el corazón en la mano. Hasta que una noche de luna llena ese mismo corazón se lo di a otro ser. Es tan irónico, nadie en su sano juicio pondría su felicidad, su salud, su vida al fin y al cabo en las manos de un tercero, y somos tan ignorantes que solo así conseguimos la pura, estúpida y grata felicidad. No es que eche de menos eso que tuve, siento que en ese mismo abandono perdí algo de mi. Una pierna, un brazo.. la cabeza. Ahora soy humo, sí, sí, ese humo que escapa de cada cigarrillo y acaba convirtiéndose en dióxido de carbono, jodiendo la existencia de toda persona. Pero yo no quiero joderle la vida a nadie.



 A ti sí.


     

lunes, 8 de abril de 2013

Un café, un café frío.

Ahí yacía sentada, una vez más. No podía sacarse de la cabeza con la facilidad que se enfriaba la taza llena de café que tenía entre sus manos. Encontraba un cierto parecido en su persona. Aún estando en las manos de alguien se fue enfriando, la fueron enfriando, hasta que al final se convirtió en hielo. Sí, así se sentía. Pero no podía evitarlo. Fue cálida y apetecible cual café, pero no supieron como tratarla. La abandonaron y no le dieron su tiempo, ni siquiera preguntaron como estaba. Así lo veía, era un café frío que no había servido para una persona y mucho menos iba a servir para otra. Acabaría tirada en cualquier desagüe de la ciudad. Cual cenizas de un cigarrillo a las 5 de la mañana saliendo de una discoteca, o un tren que por mucho que buscaba no encontraba sus vías. La vida no le había tratado bien y ella por mucho que luchaba, conseguía menos aún de ella. Ya no podía más que esperar, esperar a lo que fuera mientras sujetaba su fría taza de café.


sábado, 6 de abril de 2013

A veces para siempre es solo un instante.

Qué irónico, un día das la vida por una persona y cierto tiempo después no le dirías ni un Hola. 
Cada día entiendo menos a la vida, cada día entiendo menos al amor y lo que es más triste aún, cada día entiendo menos a las personas. No entiendo como pueden querer y al día siguiente desaparecer. ¿Nadie les explicó que pueden herir los sentimientos de alguien? Y con ese alguien no me refiero a mi, no me malinterpretéis, hace tiempo que me puse un caparazón aprueba de balas, de amores, de cualquier tipo de sentimiento. Querían que fuese fría y lo consiguieron. Simplemente no espero nada de nadie, ya no espero que el día de mañana me espere alguien en mi portal, ni siquiera espero ya cumplir ese cuento de hadas que tanto tenía metido en la cabeza, ese dónde una princesa encontraba a su príncipe azul y vivían felices y comían perdices... No, definitivamente esa ya no soy yo.


Fue un juego, pero dejo de serlo... Los juegos no hacen daño.

- Siento ser yo quién te diga la verdad...
- ¿Qué pasa? Me estas asustando.
- Dice que ya no le importas. Tiene otros planes y tú ya no estás en ellos. Ya te ha metido en el cajón del pasado.
- ¿Y?
- ¿Cómo que y?
- Me da igual. Todo me da igual ya. Todos os pensáis que yo sigo aquí esperando a que él vuelva a mi, o que toda mi vida estaré esperando. Y os equivocáis, ninguno de vosotros se ha dado cuenta que para mi él ya no es nada, y me alegro que para él al menos sea pasado. Pero si tanto quieres hablar,  dile que para mi no es ni pasado. Hace tiempo que le puse una cruz, y las palabras que diga ahora de mi no me afectarán en nada. ¿Ves está sonrisa? Ya nadie me la podrá quitar. Es mía, mía y de nadie más.

miércoles, 3 de abril de 2013

¿Yo? ¿Querer? JAJAJAJA.. tal vez.

¿Sabes quién es Kerl? Bueno... en nuestros días le llamamos Cupido. En la antigüedad le llamaban así, porque le consideraban un mal ser, que para reírse de la gente les lanzaba flechas, y éstos, acababan en el estado del enamoramiento. Sin poder respirar, comer o dormir sin pensar en la otra persona. Yo nunca he llegado a amar a nadie, es verdad que te he tenido aprecio, que me he pasado todo el día pensando en ti y por arte de magia más tarde te soñaba. Puede que hayas sido un tramo importante en mi vida. Pero la primavera aún no está en flor, tampoco tengo la necesidad de estar con nadie ahora. Quiero quererme. Conocerme. Saber quién soy y que quiero para mi. Y ya si eso, pensaré en alguien, mientras seguiré así. Triste no, en época de relax. Solo te deseo que nunca sientas por nadie el sentimiento que yo he sentido por ti, porque te aseguro que no te lo mereces. Pero sabes, encontraré a alguien, alguien que me valoré como merezco, que delante de sus amigos diga "Ella es esa chica, chicos", que me coja la mano por la calle y un largo etcétera. Y solo remarcar que es verdad que te quise, te quise porque llenabas un vacío interior.

martes, 2 de abril de 2013

Todo tu alrededor son sueños;

Me llamó. Quería que pasara mi última noche en esa ciudad, con él, entre sus cálidos brazos. No pude decir que no. Estuvimos hablando, paseamos, reímos y entre miradas tímidas, besos que enamoran. Fuimos a su casa, y esos besos tímidos poco a poco fueron convirtiéndose en caricias. Yo no sabía muy bien que hacer, no muchas veces había tenido esa experiencia, así que dejé que él actuara. Me dejó estas encima, pero en mi intento de buscar el botón de su pantalón, encontré otra cosa, pero bueno, esa es otra historia. "Estás segura pequeña"me dijo. No sabía que decir, era una de esas situaciones en las que actuabas sin pensar. Le besé. Fue mi manera de decirle que si, que no parara, quería ser suya, esa noche, siempre. Me freno, me apartó de encima suya. "Pequeña, nunca lo has hecho antes, ¿verdad?". No pude mirarle, si decía que sí, pensaría que era una ingenua. Le miré tímidamente y agaché la vista. Me besó como nunca me habían besado, puso de punta todos los pelos de mi cuerpo. Se puso encima, y siguieron nuestras caricias. Besos en el cuello. Pequeños mordiscos por todo el cuerpo. Llegó un momento en que los dos ya habíamos explorado todas las partes del cuerpo del otro, así que retome mi búsqueda a ese misterioso botón, esta vez lo encontré a la primera. Llevaba unos boxers rojos, nunca he sido superficial, pero nunca le había tenido a él al lado vestido únicamente con esa prenda. No podía quitarme de la cabeza lo guapo y bueno que estaba. No me freno, me dejo seguir. "Estás segura pequeña" Sí conteste, nunca había tenido algo tan claro.
No me hacía daño, aunque en todo momento me preguntaba si me lo hacía. Me sentía bien. Nunca me había sentido tan bien. Era suya. Suya. Y él era mío. Era nuestra noche. Me abrazó y me dio un beso en la frente. "Eres perfecta" me susurró al oído. Le amaba. Quería que ese momento perdurara durante toda mi vida. Despertarme con 80 años y ver que él aún seguía a mi lado. Madrugamos. Mi autobús salía a las 8, recorrimos esa gran ciudad cogidos de la mano y un poco despeinados. No había nadie en las calles, solo él y yo, yo y él. Al llegar a la estación no hablamos de despedidas, le pregunté como se veía de aquí a diez años y acto seguido dijo "contigo, y nuestras dos niñas". Me encantaba su forma de ser. Era tan él. Sabía como enamorarme. Pero mi autobús salía ya. Me dio un beso, el beso más apasionado de toda mi vida y nos dijimos un "Hasta luego". Lloró. Lloré. Mierda, yo no quería llorar. Pero era inevitable. Subí sin poder mirar hacia atrás. Al llegar abrí mi bolso para enviarle un mensaje, y encontré una carta y una rosa. La carta decía "Gracias por todo pequeña, la noche ha sido perfecta. Tú eres perfecta. Déjame seguir demostrándote lo mucho que te quiero. Verte a mi lado ya me hace echarte de menos, porque sé que en pocas horas ya no estarás en esta cama, nuestra cama". En ese momento desperté en mi cuarto, sin carta, sin rosa, sin besos, sin amor. Todo fue una pura obra de mi imaginación. Lo que deseo y no tengo. A lo que quiero y no puedo conseguir. Triste e insignificante vida la mía. Triste y austera.



lunes, 1 de abril de 2013

Where are the planes we make for two?


Where are the planes we make for two?
Poner una canción una canción aleatoriamente, y que la primera frase cale en mi como una daga punzante recién sacada del fuego. Dime, ¿dónde están los planes que hicimos para dos? ¿Dónde quedó ese gran e inquebrantable nosotros? Ese que acabó derrumbado cuál 11S y las dos torres gemelas. Es irónico. Irónico que juraras tanto de lo cual ahora no quedan ni miseras cenizas, sino heridas, heridas que no cura el tiempo. Heridas que permanecen abiertas durante el tiempo, esperando a que la misma persona que las abrió venga y las cierre; con un "cariño", con un beso, con una simple mirada, con un simple buenos días princesa mía. Y nunca mejor dicho, deseé ser la princesa de tu cuento, y no me dí cuenta del cuento que me estabas contando. Pero ahora, ahora el tiempo no sana. Las personas de mi alrededor jamás podrían entenderme. Solo pretendo aliviar el dolor escribiendo, y no quiero darme cuenta de que me ahogo más en este mar de sueños rotos, de deseos que debían cumplirse y no pudimos conseguirlo o simplemente nos cansamos de intentarlo. De promesas rotas al fin y al cabo. Promesas dichas en noches de luna llena y rotas el día de la tormenta. No pretendo que sientas pena por mi, ni siquiera yo la tengo. Simplemente me has decepcionado. No te conocía, no sabía quién eras, y ahora este dolor me demuestra que me equivoqué contigo. Te di más de lo que alguien como tú merecía tener. Y aunque es cierto que ahora no te mereces ni mi Hola, que sepas que directa o indirectamente yo seguiré ahí.

http://www.youtube.com/watch?v=KRaWnd3LJfs

Sonríe, hoy estás preciosa.




Rompí mi promesa de que nadie me viera llorar, cuándo lo hice contigo. Rompí tantas promesas. Me rompieron tantas promesas. Rompimos tantas, amor. Ya no espero promesas, ni siquiera espero un Hola tuyo. Esperar duele. Me engaño, lo sé. Pero ya ni siquiera sé quién soy, me he metido yo misma en este túnel sin salida. Y es este el momento en el que debería pedir un hombro dónde llorar, o simplemente pedirle a alguien que me diga que todo saldrá bien. Pero no, tengo otra idea. Seguiré actuando en este circo al que hemos decidido llamar vida, me pondré mi rímel y un pintalabios rojo y sonreiré. Sonreiré porque es lo que realmente quiero hacer. No me sentiré sola porque no me hables, porque ahora cojas la mano a otra chica o simplemente porque para ti ya no sea más que ese recuerdo lejano. No espero nada de nadie, ni siquiera de alguien que marcó mi vida. Seguiré construyendo piezas, y deshaciéndolas, porque ni siquiera sé que es lo que quiero hacer mañana. Bueno sí, sí que lo sé, quiero decir que estoy feliz y realmente lo este.

Y tú, ¿por qué lloras?



Lo realmente duro no es pensar que ya no va ha haber nada, lo realmente duro es acostumbrarse a que ya no habrá nada. Es mirar el reloj y recordar que a esa hora él siempre te llamaba. O esperar ese mítico mensaje antes de dormir, que nunca más volverá. Es esperar esos; - Cuelga tú. - No, cuelga tú. O simplemente, es sentir que ya nadie te estará esperando en tu portal, mientras tardabas esos típicos 5 minutos en arreglarte.Es sentir que ya no estás, que ya no está ese para  siempre que tan poco duró. Miles de promesas que se fueron cuando empezó a chispear. Tienen razón cuándo dicen que el amor también es sinónimo de sufrir, no es todo rosa. Y mucho menos en nuestro caso. Discutíamos más de  lo que nos queríamos, pero era inevitable, pensamos que seríamos una naranja juntos. Y resulto que yo fui un limón. Que ni yo estaba hecha para ti, y mucho menos tú para mi.
Pero ante todo cariño, ante todo siempre quedará esa puerta abierta unos centímetros por si todavía te interesa volver. No digo que siempre te estaré esperando, solo digo que... bueno sí, estaré aquí.

Princesa la llamaban.


Siempre quiso ser una princesa. Desde el día en que nació y su padre la llamaba Princesa mía. Siempre esperó a que llegara su príncipe azul, subido a un corcel, y que le dijese que la quería y había estado toda la vida esperándola.
Algo así sintió al verte, eras su príncipe, su otra mitad, su para siempre. Fuisteis felices, construisteis vuestro castillo con sueños, pero os olvidasteis de construir ventanas. Cada día vuestro castillo era más oscuro. Cada día había menos luz. Pero a ella le daba igual, porque era tu princesa, siempre y cuándo ella sintiera que ese cuento era suyo le daba igual lo demás. Pero tal como la definición de los cuentos, eso tenía que acabar algún día. Y así fue, acabo. Llegó la tormenta y devastó con el castillo, el príncipe desapareció en la tempestad, y ella quedó con mil heridas en su interior. Deseando que hubiera sido y no fue.
Princesa la llamaban, ya no le llaman así. Ella ya no quiere ser el cuento con final de nadie. Ya no se engaña con que algún día encontrará a alguien. Porque ahora sabe que si quiere ser feliz, primero debe ser feliz ella misma, no como princesa, como ella misma.