Te escribo porque esta sensación de vació me esta matando. Tú me estas matando. Hablo de soñar que estás al otro lado de la cama, estirar el brazo y no encontrar más que el final de la sábana. De buscar la rugosidad de tu mano y no encontrarla. Buscar esos ojos verdes en los miles de transeuntes y no verlos. Pasar por nuestro parque un miércoles y ver que nadie está esperándome. Eres lo que nunca quise por el miedo al dolor que pudiese causar, y ahora entiendo que el daño me lo hago yo si no te dejo entrar en estas cuatro paredes. Ahora entiendo que las noches no son noches sin la mezcla de nuestras sonrisas, o sin la fusión de nuestras manos.
¿No lo entiendes? No soy si no quieres ser conmigo. Ese último día de primavera aún está en mi, ese día en que yo salí corriendo por miedo a ese estúpido dolor que ahora mismo yo me estoy causando. Deberías volver solo para ver todo lo que te he escrito y quiero escribirte. Susurrarte los miles de lugares a los que podríamos escaparnos sin planificar. Deberías volver solo para verme sonreír antes de cerrar los ojos, y verme sonreír al amanecer porque te tengo a mi lado. Simplemente, para discutir por quien entra primero en la ducha o a quien le toca preparar el desayuno.
Te escribo porque cada trocito de tú "Adiós" se clava cada día más en mi, sin entender cuando ese adiós se convertirá en un "Hola, te echaba de menos". Porque sé que al final acabaré volviendo loca, mientras tú te vuelves cuerdo. Simplemente deberías volver porque me gustaría seguir aprendiendo de tus curiosos domingos, porque quiero sentir que aún me sigue esperando alguien un miércoles en nuestro banco. Porque quiero inventar historias a tu lado, historias que no van a ningún sitio, pero te harán reír. Quiero sentir que somos dos gatos callejeros en una noche de verano jugando a encontrarse en una cama. Te echo de menos, a ti.
Deberías volver.
domingo, 2 de junio de 2013
Te espero, en el recuerdo de siempre.
Es una sensación rara. Diferente. Es sentir que hay un vacío, no sé ni siquiera como llamarlo. Ni siquiera sé porque aparece ahora y no antes, cuando verdaderamente paso todo. Es pasar por nuestro parque y ver nuestro banco, donde quedábamos todos los miércoles. Y ahora, ahora está desierto. Es ver como ya no aparecen esos mensajes sin venir a cuento, con un "¿quedamos? Aunque solo sea un par de minutos, necesito verte" o ver que ya nadie discute conmigo por ver quien manda más besos al otro. Es ver como puedes estar a 2 metros de mi y no inmutarte, no ser capaz de saludarme, ni siquiera de un par de miradas. ¿Qué nos pasó? ¿Qué te paso? Yo no quiero estar aquí, escribiéndote esto. Quiero volver a ese parque, sentir que alguien me esperaba cuando llegaba 5 minutos tarde y simplemente me decía "a la próximo llegaré yo tarde", pero nunca llegabas tarde. Quiero volver a cogerte de la mano. Quiero que me vean sonriéndote y tengan envidia todos de ti, de mi, de un nosotros. Espero, deseo o anhelo, llámalo como quieras, que algún día leas esto y veas que aún sigues aquí. Como antes.
PD: 21907412846734632423647203427834627346294203464874239074 besos.
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